“TECNOFOBIA” E INTERESES FORÁNEOS ACTUARON EN CONTRA DEL BALANCE DEL CONOCIMIENTO Y VALOR AGREGADO EN EL PERÚ

 

El modelo económico peruano ha desanimado la aplicación de la ciencia y la tecnología y el real desarrollo de la economía basada en el conocimiento, para generar valor agregado y progreso sostenible en nuestro país”, afirmó la Asociación de Industrias Farmacéuticas Nacionales (ADIFAN) al presentar en el Congreso de la República el estudio “La Balanza del Conocimiento en el Perú”.

Según su presidente José Enrique Silva, la publicación busca entender por qué nuestro país, a través de actos políticos y sobre todo económicos, trabajó prácticamente en contra el desarrollo de la educación, la ciencia y tecnología en el Perú de los últimos 40 años.

Fue ante el Presidente de la Comisión de Producción, Micro, Pequeña Empresa y Cooperativas, Octavio Salazar y otros parlamentarios.

En la mesa de honor se tuvieron los valiosos comentarios del prestigioso economista Santiago Roca, profesor de Esan y de César Amaro, titular de la DIGEMID, quien asistió en representación de la Ministra de Salud Midori de Habich.

El presidente de ADIFAN  explicó que en el país ha habido una “profunda adopción socio cultural de doctrinas foráneas interesadas”.  Eso explicaría por qué  ha habido oposición a que se desarrollen en Universidades e Instituciones Públicas y Privadas peruanas, laboratorios de Control de Calidad para que se analicen los medicamentos que ingresan a nuestro País, como sí sucede en países vecinos.

“A aquellos opositores no se les pasó por la mente que además de los inmensos e innegables beneficios a la Salud Pública, se estarían desarrollando capacidades científicas y tecnológicas que harían sostenible el desarrollo en CTI de las áreas farmacéutica y farmoquímicas peruanas, con más científicos y técnicos capacitados, laboratorios mejor implementados, un mercado y un futuro prometedor.”

 Relación con acuerdos comerciales

José Enrique Silva comentó que “no es de extrañar entonces que los acuerdos internacionales, mayoría bilaterales, no consideren o consideren poco las medidas restrictivas a la competencia que nos imponen países desarrollados, y que los supuestos avances en la protección de la llamada “Propiedad Intelectual” no hagan sino defender ventajas e intereses foráneos, mientras eufemismos llaman “mejora del intercambio” al déficit comercial y al aumento indiscriminado de las importaciones, a costa del abandono de la industrialización y valor agregado nacional.”

Todo ello, dijo, “ha generado un profundo déficit en la Balanza de Conocimientos cuyas cifras no se quedarán en diagnóstico, sino serán recomendaciones con las que ADIFAN plantea se reaccione como país ante tan notorias evidencias, especialmente en la industria de Alta y Media Alta tecnología.”

El presidente de ADIFAN dijo que “el libro emprende una búsqueda de respuestas del por qué esa casi animadversión,  temor, o desentendimiento de ciertos políticos y  economistas  contra todo lo que significase industria nacional de tecnología de punta, en especial la farmacéutica, aferrándose  a fragmentos de teorías económicas para explicar nuestra capitulación como país al avance tecnológico y  camino al desarrollo derivado del conocimiento.”