CONTROL DE PRECIOS DE MEDICAMENTOS Y LEY ANTI GRAVEDAD

Resulta sorprendente que a estas alturas de la historia y de la experiencia económica mundial puedan existir iniciativas de control de precios en nuestro País, so pretexto de asegurar el abastecimiento de medicamentos a precios “justos”.
Ante ello debemos preguntarnos: ¿Cuál es el precio justo para una persona sin ingresos, sin trabajo, pobre?, ¿Son las entidades privadas las llamadas a subvencionar la ayuda social?, ¿Para qué están el Estado y nuestros impuestos?, ¿De quién es la responsabilidad que la gente tenga trabajo?, ¿Derecho a la Salud es control de precios al medicamento fabricado y comercializado por privados?, ¿para qué están las compras Corporativas de medicamentos, conocen estos promotores del control de precios las reglas de fijación de los mismos en dichas compras?, ¿Deben los empresas privadas suplir las deficiencias del Estado en sus obligaciones básicas?.
Se suman a este concierto controlista algunas voces del Ejecutivo, además de ciertos recurrentes personajes pro estatismo, quienes suelen apoyar iniciativas de esta naturaleza y sueñan con la estatización de la economía total, la cual suelen parasitar; en general personas que poco saben de economía, creen en la generación espontánea de la riqueza sin esfuerzo; estos señores proponen medidas que por absurdas sabemos no serán aprobadas, pero harán suficiente ruido político para obtener alguna notoriedad, desordenando y generando el efecto contrario al que supuestamente pretenden conseguir, porque las medidas propuestas terminarían perjudicando a la población, y de hecho ya están haciéndolo a la producción Nacional y a toda la cadena de valor que la acompaña, incluidos los puestos de trabajo de alta calificación que se requieren en la industria del conocimiento como lo es la Farmacéutica, en suma pretendemos avanzar desde el Congreso de la República en el sentido opuesto al necesario para fomentar crecimiento, productividad, innovación y desarrollo económico, que tanto necesitamos.
Estos personajes aparentemente sueñan con replicar el ejemplo Venezolano, donde los precios de los medicamentos y hasta del papel higiénico son bajos en sus listas, pero no están a disposición de los que lo necesitan, sufriendo los estragos de la escases y la miseria, generando una crisis humanitaria sin precedentes.
Una de esas propuestas controlistas viene a través del Proyecto de Ley N.º 2371/2017-CR y otras de diversas autorías en el Congreso.
Dichas iniciativas, plantean regular precios máximos de medicamentos básicos para enfermedades de mayor incidencia, gravedad y alto costo, subordinándolo a la creación de un Órgano Regulador de Precios Máximos de Medicamentos Básicos, para “contribuir a asegurar el derecho constitucional a la salud”. Cuando experiencias como estas han traído históricamente escasez, especulación, desabastecimiento, baja calidad y corrupción.
De pretender imponerse un precio por debajo del precio de cada mercado, se desincentivaría la entrada de competidores y espantaría la inversión, las empresas perderían y se retirarían, eso causaría inevitablemente escasez e incrementaría finalmente los precios, además de fomentar el consabido Mercado Negro y corrupción consecuente. Y es que pretender controlar los mercados desde un grupo de iluminados y no provocar las consecuencias mencionadas es como querer descubrir la ley de la Anti gravedad.
Si lo que se desea es frenar el abuso en la comercialización de algunos medicamentos debe hacerse con las mismas herramientas que ofrece el Mercado, existen diversas alternativas que empiezan por no fomentar desde el propio Estado la generación y extensión de Monopolios escondiendo medidas con ese propósito en cada Acuerdo Económico que se firma (TLC’s) donde se consolidan los precios verdaderamente altos por ausencia de competencia, a los cuales se le pretende incrementar los períodos monopolicos, incluyendo amparos judiciales con dicho propósito. Otra forma es mejorar el sistema de compras corporativas del Estado, a través de la ya existente Perú Compras.
Respeto a la prescripción Médica
La debilidad del sistema y de la economía de mercado en el que nos desenvolvemos, puede atenuarse mediante una adecuada formalización de la distribución y prescripción de medicamentos:
Las farmacias y boticas NO DEBEN modificar las prescripciones facultativas, y sobre todo NO DEBEN modificar o inducir a los usuarios y clientes al cambio de receta por un producto de Marca. El profesional químico farmacéutico en su calidad de propietario o regente solo debe hacer el cambio por un producto DCI obligatoriamente, solo después de ello podría recomendar otro que contenga una marca, siempre que sea estrictamente el mismo DCI, evitando que Farmacias y Boticas recomienden siempre los productos que le dejan mayor rentabilidad a costa de los pacientes, ya que no suelen recomendar los medicamentos Genéricos DCI, que si compiten entre sí por su misma denominación, generaran competencia y promocionan el consumo de Medicamentos Genéricos.
Las prescripciones en DCI solo deberían ser reemplazadas por otros medicamentos DCI.
Estas medidas se condicen con la Economía de Mercado y no con el equivocado Control de Precios.